#DíaInternacionalDeLaPoesía

 

VII

Una ya no merece mis versos,

la otra ya no es digna de mis palabras,

pero tus ojos –

tus ojos verdes -,

son más verdes de lo que recordaba.

 (29/08/2016)

 

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INSPIRADME

Inspiradme

 

¿Dónde están, musa?

¿Dónde aquellos versos?

¿Dónde las lunas,

dónde los besos?

 

Ya se fueron y no han vuelto.

 

¿Acaso sólo ella merece

alabanzas de mi pecho?

 

No lo entiendo.

 

¿Acaso tengo prohibido amar?

¿Qué hay de malo en todo ello?

Soy ser, soy humano,

tengo alma: siento.

 

Deseo, musa, ¡deseo!

 

¿Cuánto más he de esperar;

cuánto ha de pasar el tiempo?

¿Y por qué Ella no se va

cuando yo ya no la quiero?

 

¡No lo entiendo!

 

¿Dónde están, musa?

¿Dónde aquellos versos?

¿Dónde las lunas,

dónde los besos?

 

Ya lo entiendo, ¡ya estás cerca!

 

Porque Tú eres mi musa

y si no, no soy poeta.

 


En la portada, ‘Beren a Luthien’, de SarkaSkorpikova en DeviantArt.

La Luna y la estrella – un cuento en verso

La Luna y la estrella

 

Había una muchacha,

tan bella, tan bella,

que la misma Luna

confundía con estrellas.

 

Esta la amaba

(¡tan lejos, tan cerca!),

y cada mañana

salía a verla.

 

La muchacha, confusa,

y tan bella, tan bella,

le dijo a la Luna,

tranquila y serena:

 

– ¿Acaso no ves que no soy estrella?

Tan solo una niña,

morena, morena y

tuya es la noche por naturaleza.

 

– ¿Quién quiere la noche,

doncella, oh, doncella,

tan negra y tan fría,

si no estás en ella?

Prefiero mil veces

tus luces, doncella,

que no poder verte

siendo Luna nueva.

Si salgo por ti,

mi alba, mi estrella,

no me hagas volver

a la noche tan negra.

 

La muchacha hechizada,

tan buena y tan buena,

prometió cada noche

que iría a verla.

 

Y fueron felices,

la Luna y la estrella,

que resultó ser muchacha,

muy bella, muy bella.