Día internacional de la poesía 2022

Una canción más de esas que juegan a no entenderse – 8 de octubre de 2020

Echo de menos echarte de menos
excepto al echarte de más cuando menos me lo espero.
Es entonces, me temo, cuando intento olvidar,
echarte sin más de entre ciertos pensamientos.

Y no te vas.

Siempre vuelves, sempiterna serpiente,
y me tientas entre dientes, doliente,
¡ay, mi suerte!

Pobrecito el corazón, desprovisto de razón
que ya sólo le queda poder cantar esta canción
y rezar:

Rezar a un dios que se ha ido, 
esperando esperar la esperanza del niño
que aún cree que si sopla y sopla
podrá desmontar la montaña roca a roca.

La cabeza le dice la verdad y él la ignora.

Echo de menos echarte de menos
excepto al echarte de más cuando menos me lo espero.
Es entonces, me temo, cuando intento olvidar,
echarte sin más de entre ciertos pensamientos.

Y no te vas.

Siempre vuelves, sempiterna serpiente,
y me tientas entre dientes, doliente,
¡ay, mi suerte! 

Ay, mi suerte...

De ayer hace ya diez años y en tres minutos se acaba el hoy:
me siento como una extraña consciente de que nunca fui quien soy.
La única constante es el cambio y en cambio decides quedarte presente en mi mente.
Si lo llego a saber, ¡ay!, si lo llego a saber,
no sé para qué te digo nada.

En la portada, una fotografía tomada al bar adyacente a la Filmoteca de Catalunya allá por 2017.

Inspiradme

Inspiradme

¿Dónde están, musa?
¿Dónde aquellos versos?
¿Dónde las lunas,
dónde los besos?
 
Ya se fueron y no han vuelto.

¿Acaso sólo ella merece
alabanzas de mi pecho?

No lo entiendo.

¿Acaso tengo prohibido amar?
¿Qué hay de malo en todo ello?

Soy ser, soy humano,
tengo alma: siento.

Deseo, musa, ¡deseo!

¿Cuánto más he de esperar;
cuánto ha de pasar el tiempo?
¿Y por qué Ella no se va
cuando yo ya no la quiero?

¡No lo entiendo!

¿Dónde están, musa?
¿Dónde aquellos versos?
¿Dónde las lunas,
dónde los besos?

Ya lo entiendo, ¡ya estás cerca!

Porque Tú eres mi musa
y si no, no soy poeta.

En la portada, ‘Beren a Luthien’, de SarkaSkorpikova en DeviantArt.

La Luna y la estrella – un cuento en verso

La Luna y la estrella

Había una muchacha,
tan bella, tan bella,
que la misma Luna
confundía con estrellas.

Esta la amaba
(¡tan lejos, tan cerca!),
y cada mañana
salía a verla.

La muchacha, confusa,
y tan bella, tan bella,
le dijo a la Luna,
tranquila y serena:

– ¿Acaso no ves que no soy estrella?
Tan solo una niña,
morena, morena y
tuya es la noche por naturaleza.

– ¿Quién quiere la noche,
doncella, oh, doncella,
tan negra y tan fría,
si no estás en ella?

Prefiero mil veces
tus luces, doncella,
que no poder verte
siendo Luna nueva.

Si salgo por ti,
mi alba, mi estrella,
no me hagas volver
a la noche tan negra.

La muchacha hechizada,
tan buena y tan buena,
prometió cada noche
que iría a verla.

Y fueron felices,
la Luna y la estrella,
que resultó ser muchacha,
muy bella, muy bella.