Nueva autoría en el género. Gareth Edwards

Lo que sigue es un análisis de Gareth Edwards como nuevo autor en el género fantástico. Hasta donde me alcanza el conocimiento, esta es (o fue en su momento, finales de 2017) la primera vez que se analiza la obra del autor a través del género y de forma cinematográfica.

El trabajo debía ser de una extensión específica y tuvo que se acotado. No obstante, me encantaría algún día poder añadir toda la información que dejé de lado, además del procedimiento de análisis y no sólo las conclusiones, y trabajar con material gráfico. También me habría gustado dedicar páginas a cada una de sus películas, incluido su cortometraje Factory Farm, que podéis encontrar en YouTube.

Tampoco estaría mal traducirlo al inglés.

En todo caso, aquí tenéis esta pequeña pieza para catar.

La Estrella de la Muerte sobre Jeddha en ‘Rogue One’. D.O.P. Greg Fraisier.


Británico de padres galeses, Gareth James Edwards (Nuneaton, 1975) decide – como muchos otros cineastas del momento – que se dedicará a utilizar el séptimo arte para contar historias tras quedar maravillado por el Star Wars de George Lucas (1977).

Creció bajo influencias tales como las de Francis Ford Coppola o Quentin Tarantino, de quienes heredaría la importancia del detalle a la hora de dotar de credibilidad a personajes histriónicos y situaciones imposibles; pero su mayor influyente es el imaginario de Steven Spielberg, el análisis de cuyo lenguaje cinematográfico se convirtió en la base de todo aquello en lo que Edwards querría convertirse. No obstante, la falta de medios en Monsters (2010), su ambicioso primer largometraje, le obligó a desarrollar aquellas características que, no sólo acabarían definiendo sus rasgos como director, sino que llamarían la atención de Disney/Lucasfilm antes incluso de haber estrenado Godzilla (2014), su primera súper producción.

Tras veinte años de práctica en televisión, y con tan sólo un cortometraje y dos largometrajes a sus espaldas, Gareth Edwards acabó en boca de todos tras firmar Rogue One: A Star Wars Story (2016). “Big, bigger, bigger-er.”

Podríamos resumir brevemente las características que definen al director británico en tres grandes apartados:

Organic realism

O “realismo orgánico” en castellano. Este concepto acuñado por el mismo cineasta nace inesperadamente de la concepción y más tarde éxito de Monsters y se define por la “sensación de inmersión natural” que Edwards intenta conseguir en el espectador de sus historias. Surge de la necesidad de haber rodado un largometraje con más de 250 tiros de efectos visuales digitales (VFX) con un equipo de seis personas: dos actores, sonido, edición, producción y él mismo como director, guionista y cinematógrafo. La intimidad de la producción (la química y cercanía a los entornos se refleja en el metraje final), la falta de medios (“cine de guerrilla”: como si se tratara de un documental) y la calidad del resultado (fruto de los años de práctica como artista VFX en televisión) acabaron creando la experiencia monster movie perfecta para un público que hasta entonces lo más parecido que había visto había sido Cloverfield (2008) de J.J. Abrams.

 

Edwards como D.O.P. y director en su ‘peli de guerrilla’ ‘Monsters’.

Este organic realism destaca por tener personajes cercanos al espectador con los cuales sea fácil empatizar (sea por su situación y/o objetivos sociales y/o personales que pongan en común) y, por lo tanto, se conviertan en un acercamiento verosímil, una ventana cristalina a los eventos fantásticos a los que se enfrentan; y por crear un universo en la ficción lleno de detalles que dan sentido y credibilidad a todo aquello que ocurre en él: “embed as much reality [in the fantastic] as posible.” – ( Incrustar tanta realidad [en el fantástico] como sea posible. – Originalmente nota al pie).

Jason McGatlin, productor ejecutivo en Lucasfilm desde 2015, asegura precisamente que aquello que atrajo la atención de Edwards para dirigir Star Wars no fue su capacidad para llevar una producción como Godzilla, sino la de hacer “películas de monstruos sobre personas”.

Como Lucas pretendió con su American Graffitti (1973) y no consiguió con su Guerra de las galaxias, Gareth Edwards intenta plasmar ese efecto documental, esa sensación de “cine de guerrilla” en las grandes producciones como Godzilla y Rogue One: es importante aquello que se y ocurre, pero más cómo lo siente y vive el personaje al pie del cañón.

Ejemplo de cine de guerrilla en blockbuster en una escena del tráiler de ‘Rogue One’ que no llegó al montaje final. D.O.P. Greg Fraisier.

Concept boarding

Muchos directores planifican en base a la acción, Gareth Edwards planifica la acción en base a la composición. Los eventos que acontecen y lo que el personaje siente han de ser mostrados claramente al espectador, y Edwards planifica las escenas en base a diferentes planos, diversos fotogramas durante cada escena meticulosamente diseñados para que puedan resumir el qué, el quién y el cómo aprovechando todos los recursos del medio audiovisual.
Así el arte, la composición y la fotografía ganan una fuerza inusual en el cine de monstruos, aventura y ciencia-ficción. Un lenguaje audiovisual que se acerca a sus influencias originales como Spielberg e Irvin Keshner.

Esta puede ser la característica imperante de su opera prima Factory Farmed (2008), que le abrió las puertas al mundo del largometraje, y cuya fotografía es magnífica aun habiendo sido producido en tan sólo 48 horas. A falta de medios, Edwards juega con la luz, los paisajes abandonados de la Inglaterra de principios de siglo XX, e indumentarias básicas para crear una bellísima estética futurista.

Fue de hecho por su composición y fuerza estética, y el lenguaje utilizado en la escena del salto H.A.L.O. en Godzilla que gran parte del guion de la película se escribiría en torno a ella. Doug Chiang, co-production designer de Rogue One explica que Edwards insisitió mucho en trabajar con los artistas conceptuales de la película. Tal fue su influencia que, a partir de las ideas de Edwards trabajadas por su equipo nacieron no sólo conceptos que acabarían siendo planos representativos de la película, sino conceptos que definirían la trama de la misma: ocurre lo siguiente en la trama porque lo queremos ver.

Arte conceptual para el ‘H.A.L.O. Jump’ de ‘Godzilla’ por Matt Allsopp.

Fotograma final del ‘H.A.L.O. Jump’ en ‘Godzilla’. D.O.P. Seamus McGarvey.

 

 

 

 

 

 

Esta idea del director definiendo el film en base a la composición visual-narrativa del mismo, mucho antes del guion y por encima del story board, es lo que se conoce como concept boarding. Según el artista Matt Alsopp, que trabajó con el director británico en sus dos grandes súper producciones, este proceso también ha nacido de él.

Reflecting on “the fear of the time”

My generation didn’t grow up with World War II or Vietnam or the JFK assassination. The images that are seared into our brains and are part of the nightmares are the things like the tsunamis and Katrina. Sci-fi and fantasy have always reflected the fear of the time. – (Mi generación no creció con la 2ª Guerra Mundial o Vietnam o el asesinato de JFK. Las imágenes que han cauterizado en nuestra memoria y se han convertido en parte de nuestras pesadillas son cosas como los tsunamis y Katrina. La ciencia-ficción y la fantasía siempre han reflejado los miedos de cada época. – Originalmente nota al pie).

 

Allen Leech en ‘Factory Farmed’. D.O.P. Gareth Edwards.

Esta cita de Edwards refleja contundentemente lo que Kovacsics (2017) reflexiona en su artículo: y es que la estética va claramente acompañada de un poso político más que evi-dente en sus cuatro obras de ficción. En todas, una sociedad industrializada y corrupta por el control y el poder crea, directa o indirectamente, una amenaza para la sociedad: unos soldados clon conscientes de su desgracia; unos alienígenas nacidos de la búsqueda de la erradicación de las enfermedades en la Tierra; monstruos nacidos de la radiación; y una Estrella de la Muerte que controla a través del terror tecnológico.

La naturaleza y el equilibrio natural como víctimas (y en el caso de Godzilla como salva-ción) de y a todos estos males es también un motive referente. La destrucción de ecosis-temas (y sistemas) por parte de gobiernos controladores y militarizados, así como la falta
de entendimiento de aquello a lo que se enfrentan, se mimetiza en los tres largos del director. En todos ellos aparece siempre, por otro lado, y en medio del caos, un personaje o grupo de mismos que presentan un rayo de esperanza frente a un futuro (y presentes) apocalípticos.
En tres de las cuatro historias, por cierto, los héroes no consiguen más que cumplir sus objetivos sin llegar a vencer más que las adversidades expedidas por el “enemigo”, pero no al “enemigo” en sí. En la restante, los antagonistas son vencidos por un Deus Ext Lacartus.

El acercamiento a los personajes y sus arcos narrativos/viajes emocionales ligados con el viaje físico en sí, la importancia del tesoro por encima del viaje (Jasón del revés), y la creación de mundos ficticios que se asemejen al real, son otras tres características del director que podrían discutirse más adelante, junto a un análisis más exhaustivo de las mencionadas anteriormente.


Bibliografía consultada

Balló, J., Pérez, X. (1997) La semilla inmortal. Los argumentos universales en el cine. Barcelona, Anagrama
Casau, G. (2017) Nuevas autores del género fantástico. Recurso didáctico, FUOC·PID_00246686
Kovacsics, V. (2017) Tendencias del cine fantástico contemporáneo. Recurso didáctico, FUOC·PID_00246684
Kushins, J. (2016) The Art of Rogue One: A Star Wars Story. New York, Abrams
Latorre, J.M. (1987) El cine fantástico, Fragmentos. “Prólogo”, Cap. 1 “Del expresionismo a Lon Chaney”, Cap. 24 “El fantastique emprende nuevos caminos”. Barcelona: Fabregat.
Lucas (de), G. (2001) Vida secreta de las sombras: imágenes del fantástico, Fragmento. Cap. 1 “La luz no usada”
Sánchez-Navarro, J. (XXXX) Guía de lectura: Los géneros cinematográficos de Rick Altman. Recurso didáctico, FUOC·PID_00246688
Todorov, T. (1974) Introducción a la literatura fantástica, Fragmento. Cap. 2 “Introducción a lo fantástico”

Filmografía y videografía consultada

Factory Farmed, Gareth Edwards (2008)
Film Keynote: Gareth Edwards (2017). SXSW 2017
Gareth Edwards Interview (2016). MovieZine
Gareth Edwards on the making of Monsters (2016). Adobe Creative Cloud
Godzilla, Gareth Edwards (2014). Warner Bros. · Legendary Pictures
Interview with Gareth Edwards [on Monsters] (2010). Vertigo Films
Introduction to Factory Farmed (2010). Vertigo Films
The Making of MONSTERS (2010). Vertigo Films
Monsters, Gareth Edwards (2010). Protagonist Pictures/Magnet Releasing · Vertigo Films
¿Qué esconde Rogue One? (2017). Lucasfilm
Rogue One: A Star Wars Story (Rogue One. Una historia de Star Wars), Gareth Edwards (2016). Walt Disney Studios Motion Pictures · Lucasfilm
The Star Wars Show S1Ep10 – Star Wars Rebels Season 3 Clip, Gareth Edwards Interview, and More! (2016). Lucasfilm
The Star Wars Show S1Ep30 – Gareth Edwards Interview, Rogue One Red Carpet Live Stream Announce, and More! (2016). Lucasfilm
Visions of Hope: The Look of Rogue One (2017). Lucasfilm

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Primer año fantástico

Durante el pasado año he cursado a través de la Universitat Oberta de Catalunya el primer año del Máster de cine fantástico y ficción contemporánea. Animado por haber recibido ya mi certificado de especialización en guión fantástico en calidad de sobresaliente, dedicaré las próximas entradas del blog a transmitiros lo aprendido acerca del género que más me apasiona.

Estas entradas serán variadas, oscilando entre análisis y reflexiones del género y sus orígenes, y reseñas de diferentes piezas del cine que nos compete.

Añadiré estas entradas aperiódicamente a las categorías de Cine y televisión y Cine | Fantástico o Reseñas según convenga.

Agradezco a mis compañeros y docentes que, estos últimos como guía, pero todos por partes iguales, me han ayudado a indagar en el género narrativo que más me apasiona. Hoy soy mucho más culto gracias a ellos.

La imagen, una ilustración del Mirkwood (Bosque Oscuro) del mundo de Tolkien, artista desconocido. Porque lo abstracto, desconocido y atractivos que me parecen los bosques representan una visión impecable de lo que el género debe transmitir.

Un saludo.

Ama et quid vis fac.

‘Nasus’ o una mañana de ficción en vida – Camino a Sitges. Toma 05

Escribo estas palabras desde mi nuevo despacho, en el nuevo piso de Sant Adrià del Besòs, mientras mi compañera busca la manera de arreglar la app de Movistar + en el televisor y así poder ver esta noche La La Land.

No es una manera inusual de empezar esta entrada del blog. De hecho refleja muy bien de qué hablaré: hace dos meses ni siquiera era capaz de plantearme el hecho de estar independizado, con un trabajo estable y en fase de desarrollo (a muy largo plazo) de mi primer largometraje. Lo sé, es mucha información. El caso es que el cambio – ¡oh, única, bendita y maldita constante! – está ahí para quedarse-y-no.

Pero vayamos, como Beppo, peldaño a peldaño. Aquello increíblemente fantástico que me ha llevado a escribir hoy aparecerá más abajo, pasada la fotografía.

Decir que el proyecto Khaerawüd sigue bailando por festivales y ha pasado por las manos de mi profesora de guión fantástico en el Máster, Helena Mas – de quien he recibido una jugosa y animada retroacción. Esperemos que un día llegue a buen puerto. Mucho ha llovido desde que se convirtió y más tarde dejó de ser mi proyecto predilecto. No obstante, como Palpatine de Anakin, espero grandes cosas de él.

El International Call de Teo Jansen se mantiene en fase de post-producción. Allí actué por primera vez desde hace años, tengo muchas ganas de verlo acabado.

Curiosamente, a International Call se le sumó un proyecto de animación, un piloto muy gamberro para una webserie 360VR titulado Nebuloid. Bajo las órdenes del genio-en-vida Pepe Rico, he dado vida a Kalcer, uno de los cuatro tripulantes de una nave espacial a la que le ocurren mil historias. Tengo unas ganas locas de que esto llegue a buen espacio-puerto.

Ambos proyectos los he interpretado en inglés y podéis acceder a sus respectivas fichas de IMDB aquí y aquí. Ay, no, perdón. Aquí.

También añadir que esta mañana he acabado de escribir el guión del booktrailer de Memorias de Harleck, de cuyo primer tomo os hablé hace unos años, y cuyo cuarto y último volumen saldrá a la venta este abril. El autor Roger Peruga y yo escribimos, mientras que el autor Pau Sitjar dibuja unas escenas que animarán Júlia Salleres y Helena Sánchez. En cuanto esté listo lo publicaré.

Y finalmente añadir que mi proyecto más ambicioso, Villa Offline, fue pasado ante el público hace exactamente un mes y dos días. Una experiencia un tanto decepcionante pero con una crítica más que favorable que nos está haciendo trabajar duro en un segundo montaje para enviar a festivales de todo el mundo. Recordad que esta película, espero, será aquella que nos lleve por primera vez como autores al Festival de Sitges.

Y – una vez acabada la introducción – vayamos al grano.

Esto que aparece en la imagen es la fábrica textil Tecla Sala. Y ella es la fuente de inspiración de mi primera largometraje.

Hace unos meses, una amiga, la autora Anna Hailer, me mostró un precioso libro azul titulado El gran llibre de les criatures fantàstiques de Catalunya, de Joan de Déu Prats y Maria Padilla. Me maravilló. No pude evitar comprarlo para mi deleite personal.

Pronto se lo mostré a la madre de mi madre, a mi querida yaya, Isabel. Y cuál fue mi sorpresa cuando reconoció algunas de las criaturas del libro por historias que le explicaban cuando era pequeña. En concreto una – cuyo nombre no revelaré aún, aunque los más avispados caerán en quién es muy rápido – que va muy arraigada a la historia de Barcelona.

Casualmente por aquell entonces, Helena Mas, a quien he mencionado en la primera parte de la entrada, pedía a los alumnos que se trabajara un guión fantástico a través de un personaje. Nunca he sido muy fanático del terror, pero he descubierto que se me da bien trabajarlo cuando lo trato como una simple y tenebrosa, a veces mortal, curiosidad hacia lo desconocido. Por lo que tomé una antigua idea narrativa, a mi abuela como protagonista (o aquella versión de ella que pulula por mi mente) y a la criatura y escribí un tratamiento de personaje y un guión.

Así nació Nasus [working title].

Durante los últimos cuatro meses la historia ha ido evolucionando y pasando por las manos de mi hermano Eze Páez o ambas mis profesoras Helena Mas y Almudena Verdés, los ojos de amigos escritores como Roger Peruga y Elena Samblás, mis amigos Marc Arrey y Rebeca Sánchez, y mis padres y mi yaya Isabel. Sobre todo ella. Porque ella es el alma y el corazón de la historia.

Nasus está situada en el Hospitalet de Llobregat y en la Barcelona de las Navidades de 1943. Todos los personajes principales revolotean alrededor de la fábrica Textil Tecla sala. Y, claro, más allá de basar mi escritura en las historias de mi querida yaya Isabel, necesito información factual sobre la fábrica textil – ¡y sobre todo visual! Es por esa razón que esta mañana he acudido, tras mi sesión de escritura con Roger, al barrio de la Torrassa en L’Hospitalet y, más tarde, a la misma Tecla Sala a por información.

¿Sabéis qué he encontrado? Nada.

¿Pero sabéis qué? Ellos también están buscando. Y -¡bum!

Como cosa del destino, he ido a preguntar por fotografías, vídeos, libros y/o maquetas sobre la fábrica para añadir información histórica a mi relato y me he encontrado que el Ayuntamiento, junto al Museo y la Biblioteca, están buscando testimonios históricos orales y visuales de la fábrica para hacer el mismo trabajo recopilatorio que he estoy haciendo yo. Cuando se han enterado de que mi abuela y sus amigas siguen vivas la emoción nos ha invadido – ¡cuáles son las probabilidades de que esto ocurra!

Si esto no es trabajo de campo para informarme sobre el trasfondo de la historia a escribir, nada lo es. Ya he movido hilos y contactado con aquellos que conozco que trabajaran en la fábrica para podernos poner manos a la obra.

Esto va a ser precioso.

En este momento, Nasus [working title] consta de 9 páginas y un gran grupo de personas a su espalda interesadas porque este proyecto, y de paso la memoria histórica que va de su mano, sigan hacia delante.

Si piso Sitges con un largometraje, que sea con este. Antes os debo una entrada acerca de Villa Offline. En cuanto esté acabado, os hablo.

Aunque, ya sabéis, pueden ocurrir mil cosas para entonces.

Ama et quid vis fac.

On my way – camino a sitges. toma 04

El ‘Camino a Sitges’ no está siendo aquel que me esperaba…

Está siendo mejor.

Al final, este año he ido al Festival Internacional de Cine Fantástico y de Terror de Sitges, que cumplía 50 años. Mi segunda vez en el Festival, ya que fui por primera vez en 2014 al estreno de Megamuerte (J. Oskura Nájera) en la que aparecían mis queridos amigos y colegas Álex Oliveres y Jordi Armengol. Pero no como esperaba. Ya que he ido como alumno del festival.

Así es amigos. Estoy estudiando de nuevo. Y, por fin, cine. Creí que sería imposible y me ha costado años ahorrar para ello, pero por fin soy alumno oficial, acreditado, de un Máster de cine fantástico y ficción contemporánea que ha creado el Festival junto a la UOC. Como alumno del máster tuve la oportunidad de pasar varios días en el festival y de conocer a gente… fantástica (este pasado domingo pasé la mañana acompañado de otros fans del género mientras Jaume Balagueró[Rec] (2007), Muse (2017) – nos mostraba el Parque Audiovisual de Catalunya. Una experiencia sublime, un hombre encantador).

Así que pasé por Sitges, y ahora Sitges forma parte de mi vida diaria y lo hará hasta, mínimo, junio de 2019 cuando acabe los estudios.

Sin embargo, eso no significa que aquello que me iba a llevar (o eso creía) al Festival ya no exista. Todo lo contrario.

Hace dos semanas acabé de rodar como actor en el cortometraje de ciencia-ficción y terror International Call de mi querido amigo director Teo Jansen. Interpreté a Tony, un joven nerd durante un apocalipsis a través de una videollamada, tras haber pasado años sin actuar. El dire está contento conmigo. Yo también. En unas semanas veremos resultados… ¡y a festivales!

Y lo más importante… Está a punto de acabar la post-producción del proyecto más ambicioso hasta la fecha.

Villa Offline es una comedia de terror, media hora de aventuras al más clásico estilo Edgar Wright/Frank Oz. Estoy muy orgulloso de ella, de mi equipo, de mis actores, y los cientos de personas que nos apoyan.

Este proyecto, al cual en breve dedicaré una larga entrada, nos representará en festivales desde enero de 2018. Tengo muchas ganas de que lo veáis.

Ama et quid vis fac.

‘Una ancestral magia olvidada’

Este pasado día del libro salió a la venta Celuloide y seda: Iconos del estilo en el cine – un libro de Doc Pastor sobre cine y moda (como bien puede acertarse en el título). El prólogo lo llevó a cabo la actriz Mónica Aragón, yo me encargué del epílogo, titulado ‘Somos lo que vestimos’. Podéis leerlo una vez adquiráis el libro o de estrangis en la Fnac.

El caso es que ‘Somos lo que vestimos’ fue la seguna opción para el epílogo. Mi primera redacción, ‘Una ancestral magia olvidada’, quedó en el cajón-metafórfico-que-es-una-carpeta-en-el-disco-duro-de-mi-ordenador… hasta hoy.

Epílogo: Una ancestral magia olvidada

Hace unas semanas una poderosa melancolía se apoderó de mí y revisioné por enésima vez Cantando bajo la lluvia. Qué maravilla de película.

Como todos recordaréis, ya que todos la habéis visto (y, si no, debéis cerrar este libro al instante y volver a abrirlo una vez os hayáis deleitado de su magia), la película comienza con la secuencia en que la estrella de cine Don Lockwood (Gene Kelly) y su fiel amigo Cosmo (Donald O’Connor) llegan al estreno de su nuevo largometraje, The Royal Rascal. Esta escena se sitúa, como ha de hacerlo, en la alfombra roja del Chinese Theatre de Hollywood Boulevard, literalmente un templo consagrado al séptimo arte.

Después de haber visto tantas veces esa escena, y sin necesidad ya de prestar atención a los diálogos, mis ojos se centraron en la caracterización de los personajes y entornos. Los años veinte, la boca de la Era de Oro de Hollywood, ¡qué clase! ¡Qué glamour, qué gente tan bella! Esa forma de vestir los trajes y colas de seda, y sombreros, y plumas, y calzado, y brillos, y capas… Por aquel entonces las estrellas de cine lucían realmente en honor a su nombre.

Estrellas encarnadas en hombres y mujeres acudiendo a un templo consagrado a una magia ancestral – la magia de la narrativa, de hacer real y en común la ficción en nuestra imaginación.

En esto fue en lo primero que pensé cuando tuve que ponerme manos a la obra con este epílogo: no debía ser nada más que un pequeño ensayo para acabar una obra, que complementara otra de muchas perspectivas acerca de la relación entre el celuloide y la seda. Pero que fuera significativo.

Tras darle un par o cientos de vueltas, nació la pregunta que, probablemente, siempre me había formulado: ¿dónde han ido a parar todo ese glamour y toda esa magia en el cine?

No malinterpretemos. Hoy un estreno sigue siendo motivo para vestir de gala – pero el objetivo de esa vestimenta ha cambiado. Y es que esas personas no se atavían de sus mejores prendas por ir a ver una película, visten sus mejores galas porque los medios van a ir a verles a ellos. Ir al cine ya no es motivo de respeto. Hemos convertido un ritual en una aburrida tradición.

Hace apenas un siglo, explican nuestros mayores, los jóvenes se pasaban horas acicalándose para reunirse un domingo por la tarde cada tantos meses e ir al cine. Y es que no solamente significaba una oportunidad de salir de la rutina diaria, o un motivo social, sino que suponía un recuerdo imborrable y todo debía ser perfecto.

“Recuerdo cuando mi tía me llevó a ver Tarzán de los monos”, “el vestido que me pusieron cuando me llevaron mis padres a ver al ratón Mickey y Blancanieves y los siete enanitos”. Hace menos de cien años no hacía falta ser una gran estrella de Hollywood para brillar a la hora de sentarte ante la pantalla de plata. Porque, a veces olvidamos, el cine era la nueva magia. Una magia de la que ya nos sabemos los trucos y que ya no nos llama la atención, puede ser. Pero es magia al fin y al cabo.

La magia de hacer real aquello que no lo es. ¿Cuándo perdimos el respeto por la magia?

Explicar historias siempre ha sido motivo de respeto. Antes de que aprendiéramos a escribir, ya reuníamos a nuestras gentes y cubríamos las paredes mediante pinturas rupestres que han permanecido con nosotros hasta hoy. Las historias representaban costumbres y definían cómo éramos.

Los inuit del norte de América, mucho antes de la llegada de los conquistadores, vestían ropas de colores y se representaban a sí mismos como animales y dioses de la naturaleza, reuniéndose para contar las historias de quién y por qué eran quienes eran, y con cada miembro de la tribu ataviado en honor a esa tradición. Las historias nos mostraban nuestro sentido en la vida, y educaban en valores y sociedad.

Cuando nació el teatro y más tarde la ópera, continuamos acudiendo a los templos con respeto. Respeto por ver a Julio César caer de nuevo, y las Valkirias cabalgar el Bifröst hasta el campo de batalla. Porque cuando se cuenta una historia, se hace real – y ser espectadores de ella no debería ser menos que el mayor de los privilegios. Las historias se convirtieron en un espejo del que tomar nota y reflexionar, acerca de nosotros, nuestro fuero interno, y lo que nos rodeaba.

Y entonces llegó el cine. Y durante casi cien años acudimos a los niquelodeones y carpas, a los campos y salas a postrarnos ante su magia. Las historias eran todo lo que habían sido hasta ahora durante milenios y mucho, mucho más. Eran una ventana a otro mundo.

Pero demasiado pronto perdimos ese respeto hacia ella.

Hoy en esta religión que es el cine, encontramos un templo en cada esquina, y en ese templo más de quince oraciones a la vez, muchas de ellas sin pretensión y que se llevará el viento. Pero no tiene por qué ser así. Durante diez mil años nos hemos engalanado para traer esas historias, e incluso hoy se dedican millones de recursos materiales y económicos en que los personajes de las películas vistan como los entes más importantes que ha visto nuestra sociedad: los porta-historias y cuentacuentos.

Pero nosotros acudimos al multi-cine del centro comercial con lo primero que encontramos en el armario.

Si este escrito ha servido de algo, que sea para recordar la importancia que tienen las historias y, por consiguiente, el cine. Convertir aquello que por desgracia para muchos se ha vuelto un acto cotidiano y recuperar la pasión de sentarse ante la gran pantalla, como lo hicieron nuestros padres y abuelos antes que nosotros.

Porque si ya le hemos perdido el respeto y no nos adecentamos para ir a ver una película, qué será lo siguiente, ¿sentarnos ante el televisor en ropa interior?

Miami Platja – Barcelona, Julio 2016

Felicidades – tres años imperfectos

 Seré breve. Creo que felicitar a alguien, por lo que sea, es de las cosas más difíciles del mundo.

Felicitar por un aniversario, lo es más.

Dejando de lado los gestos de cortesía, los mensajes predeterminados y los gifs en redes sociales, es tremendamente complicado felicitar a alguien que te importa por su cumpleaños.

Y es que, aunque sea levemente, pasa la duda por la cabeza de, ¿realmente entenderá lo que quiero decir? ¿Cómo puedo asegurarme de que sepa que, si le felicito, es porque realmente siento algo por esta persona: me alegro de que esté aquí; es realmente importante para mí; y que, si no lo fuera, que por suerte lo es, no me molestaría en intentar poner en palabras las diferentes felicidades de cada tipo que vienen a mí cada vez que llega el día que celebramos que llegó al mundo?

Todo esto es muy complicado de expresar con palabras. Y, si escrito queda raro, imaginad en voz alta. Compartir tus sentimientos y no quedar como un guion de Richard Curtis es complicado, da igual los corazones que tengas.

Por eso es más fácil decir “felicidades”. Y así todos nos entendemos.

Hoy toca felicitar muchos, y no a uno. Y es que hoy el mediometraje Doctor Who: El mundo imperfecto cumple tres años de su estreno en el Doctor Who Day de Barcelona. Y no han tardado en recordármelo.

EMI no es sólo un metraje de fans para fans y blah-blah-blah, para muchos es el punto y aparte de una nueva vida. Un trampolín o primer paso interpretativo y profesional. Una experiencia cambia-vidas. La concepción de un sueño –

– porque muchos de nuestros actores empezaron a actuar o cambiaron sus papeles en él, tres meses de rodaje y de aventuras que hicieron danzar sus vidas hasta lugares insospechados;

– otros decidieron que este era el camino profesional (o no) que querían seguir, y sirvió como plataforma de lanzamiento para un futuro entre focos y cámaras;

– y porque meses después haría nacer Vision Factory Entertainment Studios, que todavía hoy con fuerza, pasión, ganas y esperanza sigue contando historias – y nos dio La tragedia de la Dama y el Tiempo, que es, hasta la fecha, mi cuento preferido.

Así que.

felicidades a Jordi, Albert, Álex, Mat y Carles. Felicidades a Claudia, Laura, María, Rebeca y Lucía. Felicidades a Aitor, a Lena y a José.

felicidades a Marc.

felicidades al (cf)3 y a la Asociación Planeta Gallifrey.

felicidades a Jordi y a Óscar.

felicidades a Rubén, a Esther y a Laia.

felicidades a Rach, a Violeta, a  Anna, a Rocío y a María.

felicidades a Jere, a Kike, a Helena, a Laura, a Mireia, a Jenny, a Valdric y a Alba.

Y mil gracias a los demás, que ya sabéis quienes sois. ¡Allons-y y Gerónimo!